Es muy difícil que no nos dañen los efectos por el sol, la contaminación o diferentes factores que lastiman nuestra piel. Para contrarrestar todos esos daños sobre todo en la piel del rostro, es ideal que contemples tener una rutina no sólo de belleza, sino también de limpieza, pues aunque no lo creas ésta última es la más importante. Al cuidar tu cara es necesario que consideres qué tipo de piel tienes: seca, grasa o sensible. Puedes acudir con el dermatólogo, quien te ayudará a hacer una elección sana sobre los productos que necesitarás sin dañar tu cara o si lo prefieres puedes acudir a alguna tienda de cosméticos donde te hacen un facial gratuito haciéndote recomendaciones para tu tipo de piel que te explicaran a detalle.

Conocer cuál es tu tipo de piel así como los factores que la mantienen saludable es obligatorio, además de una rutina de limpieza facial óptima que no resulte agresiva, es decir que no provoque reacciones ni alergias.

Identifica tu tipo:

 

Piel normal

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  • Su suavidad y apariencia fresca.
  • La elasticidad es notoria.
  • Los poros no están obstruídos.
  • La apariencia y textura no es seca ni grasa.
  • Su  brillo no es excesivo y a simple vista es saludable.
También hay en gel, espuma o mousse, búscalos en las tiendas departamentales hay de diferentes marcas y con diferentes aplicadores...